Enjambre de letras pequeñas,
representación de mis grandes ideas.
Al final de un día me enseñas
que te hundes, rebotas y creas.
Consolación para mis dedos,
ejercicio que brinda satisfacción.
Sin lápiz, una buena solución.
El no saber usarte causa enredos,
mar hecho de blanco y negro.
Tu orden memorizo al practicar.
Simple, de plástico y no de cedro.
El mucho tocarte hace mis dedos temblar.
Tu ritmo incesante siempre conoceré
mientras busco con mi índice tu marca en la jota.
Es una pena si una tecla está rota,
pues algunas palabras nunca escribiré.
Conectas mi mente con la pantalla
que frente a mis ojos veo brillar,
y sin tus suaves teclas no sería feliz.
Mis dedos siempre se moverán por ti.
Teclado, has creado un mundo literario.
Has evolucionado la forma de escribir.
Tus setenta y ocho cuadrados descansan en ti,
pero yo despierto cuando los presiono.
Y así viviremos juntos, tú yo yo,
mi pulgar en tu espacio y mi índice en tu jota.
Yo muevo mis dedos al compás de tus notas,
y tú hundes y rebotas; ambos sin preocupación.
-Daniela Espinosa
No hay comentarios:
Publicar un comentario